27 may. 2012

Los experimentos con gaseosa

Arturo Fernández es el galán pillo más rodado de la alta comedia. Lo demuestra, una vez más, en ‘Los hombres no mienten’, una apuesta por el humor dramático de las discusiones de pareja. La adaptación de la obra de Eric Assous, que el director y actor asturiano ofrece al público en el teatro Amaya de Madrid, es una muestra más de los más de sesenta años de experiencia sobre y tras el escenario.

El argumento, una pareja de clase alta que una noche se pone al día de sus aventuras amorosas, no va más allá de una recopilación de tópicos manidos sobre los enfrentamientos conyugales, pero tampoco lo pretende. Quizás por eso, al entrar al teatro hay que desprenderse de los vaivenes de la sociedad actual y el humor sarcástico que la caracteriza, sentarse durante algo más de dos horas y disfrutar de una comedia de risa fácil y actores de solera. El triángulo amoroso encabezado por Arturo Fernández, Sonia Castelo y Carlos Manuel Díaz, no ofrece nada más que lo evidente, pero precisamente por eso, no decepciona.


La fórmula de picaresca romántica del dandi asturiano le ha mantenido más de medio siglo sobre las tablas, y él sabe agradecerlo. Un sector de su público, y otros menos allegados, disfrutan la indudable entrega del actor. Al margen de vanguardias y obras maestras, 'Los hombres no mienten', o más bien, Arturo Fernández, es una pausa estereotipada pero muy válida de lo cotidiano.

9 may. 2012

Cine de aventuras en estado puro

Hoy en día ya estamos acostumbrados a las delicias de la animación, pero cuando además van de la mano de Steven Spielberg, la delicia se convierte en delicatessen. Y es que Spielberg es mucho Spielberg.

'Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio' es mucho más que una apuesta por el cine de aventuras. La acción se conjuga armónicamente con el humor ofreciendo al espectador de manera impecable algo menos de dos horas del entretenimiento más clásico y eficaz. Ese que tan pronto te hace reír como comerte las uñas por la intriga de saber si el intrépido reportero conseguirá salirse con la suya.


Ya conocíamos las tiras cómicas del personaje de Hergé pero la versión de Spielberg en compañía de Peter Jackson en producción no desmerece en ningún sentido la buena prensa que ha acompañado durante décadas al carismático personaje belga. Tintín es un periodista de los de antes, de los de gabardina, bolígrafo tras la oreja y seguidor de su propia intuición, casi siempre acertada. 

Así, aunque el protagonista no sea de carne y hueso tiene un mensaje que darnos en estos tiempos que corren. Ante la premisa de "si te interesa algo, lucha por ello",  la trama fantástica del filme guarda un apego a la realidad del que el director estadounidense no ha querido desprenderse.


6 may. 2012

Con José Luis Sampedro

En el último año de carrera y con las vacías perspectivas de futuro que nos muestran a diario los medios de comunicación, reflejo de la realidad, algún domingo no está de más pararse, bajarse de este sistema que hemos creado a base de capital, y "desaprovechar" el tiempo escuchando la voz de un gran maestro.

Dicen que somos la Generación Perdida, pero ¿vamos a dejar que sea así? Aunque solo sea por quitarles la razón, y ojalá algún día el poder, yo pondré todo mi empeño (y la educación que nadie me ha regalado) en ello. 

Esto es un blog cultural y hoy, día de la madre (felicidades a todas ellas y a la mía en especial), no os aconsejo un libro, una canción o una película. Hoy os dejo, con mayúsculas, CULTURA. Con todos vosotros: José Luis Sampedro, la persona más cuerda que se me ocurre en estos tiempos de crisis.



2 may. 2012

Camino hacia uno mismo

¿Cómo conocerte a ti mismo en un camino? 'The way' presenta una historia llana y gratamente sentimental que no trata de atraer los elogios de la crítica o a los que buscan una trama complicada con final sorprendente. La fuerza de esta cinta es precisamente la sencillez de una bonita historia bien contada. Eso y la música a cargo de Tyler Bates que te embauca en un viaje de sentidos y sentimientos.

Tom Avery (Martín Sheen) es un hombre viudo de mediana edad que se esconde de sí mismo en un campo de golf mientras la vida pasa y su hijo crece. Su estructura vital acomodada se desmonta cuando recibe la noticia de que su hijo ha muerto en los Pirineos mientras realizaba el Camino de Santiago. El protagonista viaja a Francia para repatriarlo y allí, cuando se da cuenta de que ha empleado todas sus fuerzas en brindarle un futuro mejor y ninguna en conocerlo, decide al fin comprenderlo. Para ello, continúa el viaje de su hijo con destino a Santiago. En el camino, va repartiendo sus cenizas y reconciliándose metafóricamente con él. 



Pero no solo son las cenizas las que descansan en el camino. El propio Tom consigue encontrar un nuevo tipo de paz que le sirva de algo. Eso sí, para conseguirlo cuenta con la ayuda de un holandés con sobrepeso, una canadiense adicta al tabaco y un escritor frustrado irlandés que acude al camino en busca de una gran historia para su próximo libro. A lo largo del camino, los personajes crecen y maduran. Sobretodo Tom. Comparten cordero, vino, lamentos del pasado, algún que otro tortazo y hasta unas horas en el calabozo, que sirven para que a la llegada a Burgos, Tom sonría por primera vez en todo el filme.

Al final, los motivos se desvanecen. En la catedral de Santiago, tan vieja como debe aparentar, la huella por donde han pasado millones de manos impone el respeto. Y a golpe de botafumeiro, Tom le da a su hijo un penúltimo adiós. El último lo reserva para su llegada al cabo de Finisterre. Allí, en el fin del mundo de otros tiempos, arroja las cenizas al mar y se ofrece una segunda oportunidad. Porque cuando has visto el fin del mundo te queda la opción de empezar de nuevo y, como le dijo su hijo antes de morir, "la vida no se elige, se hace".