27 may. 2012

Los experimentos con gaseosa

Arturo Fernández es el galán pillo más rodado de la alta comedia. Lo demuestra, una vez más, en ‘Los hombres no mienten’, una apuesta por el humor dramático de las discusiones de pareja. La adaptación de la obra de Eric Assous, que el director y actor asturiano ofrece al público en el teatro Amaya de Madrid, es una muestra más de los más de sesenta años de experiencia sobre y tras el escenario.

El argumento, una pareja de clase alta que una noche se pone al día de sus aventuras amorosas, no va más allá de una recopilación de tópicos manidos sobre los enfrentamientos conyugales, pero tampoco lo pretende. Quizás por eso, al entrar al teatro hay que desprenderse de los vaivenes de la sociedad actual y el humor sarcástico que la caracteriza, sentarse durante algo más de dos horas y disfrutar de una comedia de risa fácil y actores de solera. El triángulo amoroso encabezado por Arturo Fernández, Sonia Castelo y Carlos Manuel Díaz, no ofrece nada más que lo evidente, pero precisamente por eso, no decepciona.


La fórmula de picaresca romántica del dandi asturiano le ha mantenido más de medio siglo sobre las tablas, y él sabe agradecerlo. Un sector de su público, y otros menos allegados, disfrutan la indudable entrega del actor. Al margen de vanguardias y obras maestras, 'Los hombres no mienten', o más bien, Arturo Fernández, es una pausa estereotipada pero muy válida de lo cotidiano.

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